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Ahu Akivi: todo lo que necesita saber sobre este lugar y mucho más

La Isla de Pascua pertenece e Chile y más específicamente a la Región de Valparaiso (ver artículo Valparaiso en Chile). Es la más grande de las islas del Chile Insular, ya que mide 163,6 Km². Además, está ubicada a 3.700 Km de la comuna chilena de Caldera. Esta es una isla considerada una cuna de descubrimientos arqueológicos, entre ellos Ahu Akivi. (Ver artículo: Calera de Tango)

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Significado del nombre Ahu Akivi

El idioma rapanui es también llamado pascuense, es propio del pueblo Rapa Nui que reside en la Isla de Pascua. La palabra ahu viene de esta lengua y se designa para referirse a una plataforma ceremonial donde se rendía culto a los ancestros. El ahu era construido con piedras encajadas que formaban una base donde se colocarían los moais.ahu akivi 2

Moai significa en rapanui escultura o «para que exista», son estatuas monolíticas que sólo residen en la isla. Al parecer las palabras Ahu Akivi se refieren a los primeros siete exploradores que fueron enviados a la Isla de Pascua como cuenta la leyenda.

viña del mar, chile

Cabe destacar que hay más de 900 moais distribuidos en toda la Isla de Pascua, construidos, en su mayoría, por toba volcánica (roca ígnea volcánica), aunque hay más de 400 sin culminar. Los moaís son la principal atracción turística en la isla.

El siguiente vídeo explica un poco lo que son los moai, así como parte de la historia de la Isla de Pascua:

Mapa y ubicación de Ahu Akivi

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Ahu Akivi se encuentra ubicado a 10 Km de Hanga Roa (capital), hacia el centro de la isla, a casi 3 Km de la costa oeste central. Exactamente está a los pies del cerro/volcán más alto del lugar, el Maunga Terevaca que mide 511 metros por encima del nivel del mar, por lo tanto, es uno de los lugares que no se puede dejar de visitar.

Para llegar al lugar en que se encuentra este sitio arqueológico, se debe atravesar un camino de tierra, así como para acceder a muchos otros lugares en la isla. Así que si se quiere conocer Ahu Akivi se tendrá que recurrir a las bicicletas, a caballo o a un vehículo 4×4.

Este vídeo que se presentará a continuación es un paneo de varios lugares turísticos que ofrece la Isla de Pascua, entre ellos, Ahu Akivi, y que invita a poder visitarlos en cuanto se tenga la oportunidad. «Una imagen vale más que mil palabras»…

El lugar arqueológico más importante

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Como se ha escrito anteriormente, es una parada fija a la hora de visitar la Isla de Pascua. Ahu Akivi constituye un sitio de incalculable valor arqueológico, por sus moais construidos pero por la leyenda que está detrás de ellos. Un sitio de misterio y majestuosidad, un lugar que atrapa la atención de miles de turistas y que se ha convertido en el primer lugar visitado en las rutas turísticas de la isla.

Hay aproximadamente treinta ahu levantados en la Isla de Pascua y sin duda, Ahi Akivi es el más importante de todos. Hay algunos datos que es preciso conocer para esta gran afirmación:

  • El primero de ellos tiene que ver con el hecho de que son los únicos siete moais que ven en dirección al mar y se encuentran en el centro de la isla. Los demás se encuentran viendo hacia dentro de la isla, de espalda al mar. Aunque los arqueólogos han descubierto restos de una antigua aldea, y esto mostraría más bien, que al igual que los demás moais, las siete estatuas de Ahu Akivi, ven en dirección a las poblaciones que tienen por delante.
  • Otro aspecto resaltante es que las siete estatuas fueron transportadas desde la cantera del volcán Rano Raraku que se encuentra a 15 Km de distancia de donde se encuentra actualmente Ahu Akivi.
  • Las estatuas miden 4,5 metros de altura y pesan 5 toneladas cada una. Son la representación arquetípica de un moai.
  • Las estatuas, también, están cuidadosamente colocadas, ya que se nota que hay uniformidad entre ellas, lo cual transmite armonía y equilibrio a todos los que pueden contemplarlas.
  • De igual forma, se ha comprobado que así como es el caso de Ahu Huri a Urenga y otros ahu en la isla, Ahu Akivi se construyó en base cálculos astronómicos precisos. Todo esto puede indicar que tenían gran precisión para distinguir las estaciones y los mejores momentos para dedicarse a la agricultura. Es como una especie de brújula, ya que la plataforma está orientada de norte a sur. Las estatuas ven hacia el lugar donde exactamente el sol se pone durante el equinoccio de la primavera austral (21 de septiembre) y dan la espalda al sol del amanecer durante el equinoccio de otoño (21 de marzo).

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La leyenda de los siete exploradores

La literatura concerniente a este hecho muestra que se relacionan las siete estatuas de Ahu Akivi con los siete exploradores enviados por el rey Hotu Matu’a antes de la colonización de la isla. El siguiente video muestra imágenes del lugar, afirmando un poco lo que la leyenda dice:

La leyenda narra que el sacerdote de este rey (Hau Maka) tuvo un sueño en el que su alma volando por el mar pudo ver la Isla de Pascua (Rapa Nui como el nombre del pueblo aborigen), aunque su nombre actual se debe a un navegante holandés llamado Jakob Roggenvven, quien descubrió la isla el 5 de abril de 1722 y ya que coincidió con ser viernes de Pascuas, le dio el nombre en honor a la fecha.

Después del sueño del sacerdote, el rey Hotu envió a siete exploradores que descubrieron la isla y analizaron bien las condiciones para poder desembarcar y poblarla. Sin embargo, los historiadores han determinado que los moais pertenecen a una época mas tardía, después del 1440 d.C., mientras que los primeros pobladores de la isla datan del siglo V aproximadamente, es decir, los hechos no concuerdan en tiempo.

Un poco de historia

Según las excavaciones, la construcción del ahu fue por fases. La primera fase se inició  hacia finales del siglo XV. Se construyó una plataforma rectangular sobre una superficie nivelada de la que partía una rampa de 25 metros hacia la plaza central. En la parte de atrás se colocó un crematorio que se utilizaba en ceremonias funerales.

A finales del siglo XVI, se llevó a cabo la segunda fase en la que hicieron modificaciones y agregaron un segundo crematorio. Se colocaron los siete moais sobre la plataforma central, y así se culmina ese proyecto de construcción que al parecer les llevó un siglo y es lo que hoy se le conoce como Ahu Akivi.

Los Miru, una de las tribus de más alto rango tenía entre su territorio al Ahu Akivi. Según la historia, los moais fueron colocados un siglo y medio antes de que los conquistadores europeos pisaran tierra. Una de las maneras de deducir esto, es que tenía que haber estabilidad política y económica para poder construir estas estatuas, y todo el trabajo que conllevaba hacerlas y colocarlas en sus sitios actuales.

Teorías de cómo fueron colocados los moais en su lugar

Este vídeo muestra una noticia de National Geographic en donde explican una de las teorías del traslado de los moais a su actual sitio:

Hay varias teorías en donde se explica cómo los nativos trasladaron los moais a sus sitios actuales. Algunos arqueólogos coinciden con el hecho de que para trasladar semejantes estatuas altas y pesadas se tuvo que construir una especie de trineo hecho de árboles y colocar las estatuas acostadas, para así ser trasladadas.

Como se dijo anteriormente, los moais se construían con rocas ígneas volcánicas y eso indica, que de ahí hasta las costas o el centro de la isla, había que recorrer varios kilómetros. Para Ahu Akivi fueron 15 kilómetros aproximadamente.

Otra de las teorías, que es la que muestra el vídeo anterior, tiene que ver con hacer «caminar» el moai con cuerdas. La técnica consiste en atar cuerdas desde el cuello de la estatua y siendo agarradas por varios extremos hacer balancear la estatua, dejando un efecto visual de como si estuviera caminando. Algunos creen que sería imposible lograr eso con estatuas tan grandes y tan pesadas, pero cabe la posibilidad que de esta manera se pudiera haber efectuado tan ardua labor para la época.

En 1986 uno de los moais, llamado el «moai viajero» fue utilizado en los experimentos realizados por Pavel Pavel, quien era un ingeniero checo invitado por el explorador noruego Thor Heyerdahl a participar en su segunda expedición a Isla de Pascua y trabajar en la demostración de las teorías de cómo trasladaban los moais.

Primero, se intentó con un moai más pequeño que actualmente se encuentra en el Museo Sebastian Englert. Luego se utilizó este moai para su prueba definitiva. El 5 de febrero de 1986 Pavel Pavel, con casi veinte personas, cuerdas y una técnica estudiada, consiguió que el moai se moviera algunos metros en posición vertical con un movimiento de balanceo.

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Restauración de estatuas de Ahu Akivi

Este vídeo  es una filmación antigua de la restauración de Ahu Akivi en Rapa Nui por  el Dr. William Mulloy y Gonzalo Figueroa en 1960. Filmado por Emily Mulloy:

Entre los antecedentes de esta restauración tenemos que en 1956 un grupo de isleños se reunieron a petición de Thor Heyerdahl, quien era un explorador noruego y levantaron la estatua del Ahu Ature Huki en la playa Anakena. Después de esto Willian Mulloy, antropólogo norteamericano, que también formaba parte de la expedición, se dedicó a trabajar en la restauración de Ahu Akivi que se comenzó a llevar a cabo en marzo de 1960 hasta octubre del mismo año.

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Thor Heyerdahl

chiloe, chile

Willian Mulloy y Gonzalo Figueroa trabajaron con 25 pascuences en la excavación y reconstrucción completa de Ahu Akivi que fue la primera labor arquelógica de reconstrucción completa que se logró en la isla. fue una labor realmente ardua, tomando en cuenta que sólo lo lograron con postes de madera, piedras y bueyes.

Fue un gran esfuerzo de estos 27 hombres, ya que como dato a destacar se sabe que tardaron un mes en levantar el primer moai utilizando una rampa de piedras y unas palancas de madera. Aunque, tomando como base la primera experiencia, pudieron terminar con las seis restantes en menos de una semana.

La restauración de Ahu Akivi marca un antes y un después en las labores de reconstrucción en la Isla de Pascua. Al culminar la labor con los siete moais, el padre Sebastian Englert dio la bendición en una ceremonia religiosa de inauguración.

Después de esto continuaron los trabajos de restauración en otros lugares de la isla como los ahu de Hanga Kio’e, Tahai, Anakena y Tongariki. Poco a poco se fue logrando el objetivo de restaurar cada sitio y dejarlo en óptimas condiciones para que los turistas pudieran disfrutar de este sitio, que aunque remoto, valiera la pena el esfuerzo de visitar y dejarse contagiar con las culturas ancestrales, con el misterio y la identidad de los rapanui.

Recomendaciones al visitar Ahu Akivi

A la hora de visitar la Isla de Pascua no es buena idea perderse de ver el tan misterioso y lleno de esplendor Ahu Akivi, por eso estas recomendaciones a la hora de visitarle sería bueno tomarlas en cuenta, a saber:

  • Una de las opciones que se tiene es contratar alguna de las excursiones que ofrecen las agencias turísticas de la isla. Este lugar es una parada fija en los tours que ofrece la isla, además que se cuenta con guía y transporte para acceder a él y visitar así otros lugares.
  • Otra manera sería por cuenta propia y en este caso se debe conseguir un vehículo acorde para poder acceder a este sitio, ya que se encuentra bastante retirado de Hanga Roa (10 km aproximadamente) y no es buena idea recorrer una distancia tan larga a pie.
  • Se recomienda comprar la entrada al Parque Nacional Rapa Nui, ya que da la concesión,  por un lapso de 10 días, de poder visitar varias veces todos los lugares turísticos de la isla, con excepción de Orongo y la cantera del volcán Rano Raraku (sólo se permite una vez).
  • Siempre es bueno tener a la mano la entrada o ticket que se adquiere, ya que puede aparecer un guardaparques que, para verificar, pudiera solicitarlo en cualquier momento a los turistas.
  • Es impresionante el atardecer, por tal motivo se aconseja visitarlo en ese momento y tomar las respectivas fotografías para inmortalizar el momento en que el sol ilumina de frente a las estatuas, realzando así sus rasgos.

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  • No hay un control de acceso ni horario de entrada y salida, lo que sí se hace énfasis es en el cumplimiento de las reglas del parque.
  • No hay servicio de higiene (baños) ni de alimentación para los visitantes, así que se deben tomar sus previsiones en todo momento.

Otros lugares de interés de la isla

Tumba de William Mulloy

Al sur de Tahai, a unos 50 metros a la izquierda del Ahu Vai Uri se ubica la tumba  de William Mulloy. El antropólogo que llegó por primera vez a la isla con la expedición de Thor Heyerdahl en 1955.

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William Mulloy

El trabajo de este hombre fue tan importante para la isla que le dieron el reconocimiento al conservar la tumba y ser aun conocida por los residentes y como un lugar, incluso, turístico. Su labor fue determinante en la reconstrucción Ahu Akivi, Tahai y la aldea de Orongo, como de otros lugares.

Mulloy murió de cáncer en 1978 en EE.UU. Luego sus cenizas fueron enterradas en Rapa Nui. Al lado de su tumba yacen los restos de su esposa Emily Rose, fallecida en 2003, quien estuvo en todo momento presente en sus expediciones y en la inauguración de la biblioteca que lleva su nombre situada en el Museo Antropológico Sebastian Englert.

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En la tumba de Mulloy hay una inscripción en los idiomas rapanui, inglés y español que dice de la siguiente manera:

  • Rapanui: “Hai hāpī, hai haka tutu‘u i te ‘ariŋa ora, to‘ona here rahi mo Rapa Nui i haka tikea mai ai “(Al estudiar y levantar los rostros vivos (moai), nos mostró su gran amor por Rapa Nui).
  • Inglés: “By restoring the past of his beloved island he also changed its future” (Al restaurar el pasado de su amada isla también cambió su futuro).
  • Español dice: “Grande fue, como sus obras, su amor y entrega a Rapa Nui”.

El moai con ojos

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El único moai con ojos de la Isla de Pascuas es el de Ahu Ko Te Riku. La creencia afirma que cuando un moai era colocado en su ahu, se le tallaban las cuencas de los ojos y, en una ceremonia ritual, se le colocaban los ojos fabricados con coral blanco y pupilas de obsidiana. Después de ese momento se creía que la estatua cobraba vida y podía proyectar el mana o poder espiritual para proteger a su tribu.

Tomando en cuenta lo antes expuesto, se cree que por esta razón los moai miran en dirección al centro de la isla que es donde estaban los poblados y no hacia el mar, a excepción de los que se encuentran en Ahu Akivi que todavía es un misterio al igual que muchas cosas más en la isla.

Este moai con ojos da luz al respecto del estado original de los demás moais, ya que entonces, se piensa que todos tenían ojos construidos con cerámica y que debido a las guerras tribales pudieron ocasionar la destrucción de muchos de estos moais junto con el robo de sus ojos.

Sin embargo, en 1978 cuando se realizaron unas excavaciones en Ahu Nau Nau en Anakena se descubrió un ojo original de coral que actualmente se encuentra en el Museo Sebastian Englert. Por otra parte, cabe destacar que este moai con ojos tiene otra característica que lo diferencia de muchos otros que es preciso destacar:

  • En su cabeza porta un pukao, que es una pieza cilíndrica tallada en escoria roja procedente del volcán Puna Pau. Probablemente, esto representa un sombrero o un recogido del pelo en forma de moño. Esto se colocaba en la última fase de construcción del ahu.
  • Las otras estatuas que actualmente conservan sus pukao originales son las del Ahu Nau Nau, que se encuentran ubicado en la playa de Anakena, y el segundo moai del Ahu Tongariki.

Museo Sebastian Englert

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Sebastian Englert fue un sacerdote alemán que llegó a la isla en 1935 y dedicó el resto de su vida a estudiar y difundir la lengua, tradiciones y sitios arqueológicos del pueblo de la isla de Pascua. Él realizó el primer inventario arqueológico de la isla y la primera restauración de la aldea ceremonial de Orongo. Entre sus principales escritos destacan el Diccionario Rapanui-Español (1938), Tradiciones de la Isla de Pascua(1939), La Tierra de Hotu Matu’a, su obra principal (1948), y Las Leyendas de Isla de Pascua (editado en 1980).

El Museo Antropológico de la Isla de Pascua se hizo en honor a este sacerdote y por lo tanto, lleva su nombre. Fue creado en 1973 con el objeto de exponer las piezas arquelógicas recolectadas por Englert durante más de 30 años que vivió en la isla y que donó al Estado Chileno, para ser exhibidas, a su muerte en 1969. (ver artículo: Historia de Santiago de Chile)

Su ejemplo propició la recolección de otras piezas de gran valor arqueológico, como también la misma labor de descubrir y restaurar sitios importantes, como ya se ha mencionado anteriormente el de Ahu Akivi.

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El Museo posee cerca de 15.000 objetos, entre herramientas líticas como toki (azuela) y hoe (cuchillo), así como otros artefactos de hueso -agujas, adornos y mangai (anzuelo), coral y madera; aunque, en la Sala de Exhibición Permanente sólo se puede apreciar una pequeña muestra de dicha colección.

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El moai viajero

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Cerca de los quince moais de Tongariki se encuentra un moai que se encuentra viendo en dirección al mar, así como en disonancia a todo lo antes mencionado de que todos los moais ven en dirección al centro de la isla con la excepción de Ahu Akivi y ahora, este ejemplar.

Se le ha llamado el «moai viajero» por varias razones que a continuación se expondrán:

  • En  1982 fue embarcado rumbo a Japón para participar en una exposición en la ciudad de Osaka. Desde ese entonces han habido buenas relaciones entre Rapa Nui y Japón. Lo cierto es que cuando llegó el moai a Isla de Pascua, los isleños le denominaron el moai viajero.
  • La otra razón fue ese suceso cuando Pavel Pavel lo usa como parte de su prueba de las teorías de cómo trasladaron los nativos a los moais.

Hanga Roa

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Es la localidad capital de la isla. Es un lugar tranquilo. Lo caracteriza una calma placentera. Sus calles son angostas y muchas de ellas sin pavimento. Parece un lugar fuera de este mundo.

De este lugar se pueden rentar vehículos 4×4 o motos cuatro ruedas para poder conocer la isla y recorrerla más fácil y rápidamente. La comida en este lugar y en la isla entera se venden a un precio elevado. Es lógico entender que por estar separado a más de 3 mil Km del continente, el obtener algunos alimentos u otros recursos, el costo, acceso y distribución requieren de una inversión mayor (de 3 a 5 veces más elevado que estando del otro lado del mar).

Así que lo recomendable a la hora de visitar la isla es poder llevar algunas cosas desde nuestros lugares de origen, tales como  alimentos, agua, servilletas, papel higiénico, bebidas o algún otro producto de importancia. De la misma manera, dependiendo del presupuesto, recomendable es rentar las cabañas de los isleños ya que los hoteles son muy costosos.

La temporada alta es entre fines de enero hasta mediados de febrero. En ese momento la isla está llena, así que hay que reservar con suficiente tiempo para poder asegurar la estadía si se quiere ir a visitar la isla en ese tiempo. Los turistas asisten en masa durante ese tiempo por la fiesta del Tapati Rapa Nui.

En Hanga Roa también hay un mercado que se encuentra en la calle principal en donde se puede comprar pescados frescos, frutas y verduras frescas a buen precio y así poder pasar un excelente tiempo si se ha rentado una cabaña y corresponda cocinar.

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Definitivamente, hay mucho que decir de Ahu Akivi y de la Isla de Pascua en general, sin embargo, es bueno informarse bien de todas las atracciones turísticas naturales y artificiales que ofrece la isla para todos sus visitantes y residentes. Por lo demás, es bueno reconocer lo misteriosa, lejana pero también sorpresiva Isla de Pascua. Ella recoge una historia y leyendas interesantes y que sería una buena opción para relajarse, disfrutar hermosos paisajes y también aventuras extremas.

Ahu Akivi es un claro ejemplo de que nunca debemos olvidar quiénes somos y de dónde venimos. Es un paraíso terrenal recomendado a todo el mundo. Desde allá se nos llama a entender hasta dónde ha llegado el ser humano, a escuchar la historia no narrada ni escrita, pero también a continuarla. ¡Qué privilegio el de vivir en este mundo tan maravilloso y hermoso! Si esas culturas ancestrales lograron todo esto y gracias a ellos somos lo que somos, continuemos el legado. Apreciemos lo antes hecho y construyamos un mejor presente para disfrutar de un mejor futuro.

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